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La Orinoquía es un Hotspot de biodiversidad en el mundo

El hogar de una riqueza biológica excepcional

La Orinoquía alberga el 48% de los humedales continentales de Colombia, es la mayor extensión de este ecosistema en el país, representa el 30% del territorio nacional con 34.720.832 hectáreas (ha) y cubre un 35,4% de la cuenca del Orinoco; donde también convergen ecosistemas andinos y amazónicos. La Orinoquía se posiciona como uno de los ocho sistemas hídricos más estratégicos a nivel mundial

Cuando hablamos de Colombia y de la conservación de su biodiversidad, todas las regiones poseen características especiales que las hacen valiosas. Sin embargo, algunos ecosistemas están en mayor riesgo que otros debido a la presión de transformación, y la Orinoquía es uno de ellos.

¿Por qué hay que proteger los ecosistemas de la Orinoquía?

La preservación de los páramos, humedales y sabanas en la Orinoquía colombiana es crucial para mantener el equilibrio ecológico y garantizar la sostenibilidad de la región.

Los ecosistemas contribuyen:

Es uno de los 8 sistemas hídricos más estratégicos del planeta

En el corazón de nuestro planeta se encuentra el Río Orinoco, un ecosistema estratégico que se extiende por 2150 km. Este sistema hídrico no solo da vida a una vasta red de ríos, sino que también sustenta humedales, lagunas y ríos de baja velocidad, esenciales para la biodiversidad acuática. La Orinoquía es un espectáculo de naturaleza viva, donde la migración de aves acuáticas y la reproducción de peces cuentan la historia de un ecosistema vibrante y fundamental a nivel global. Un verdadero patrimonio que despierta admiración y respeto por su contribución única al mundo.

Globalmente, es el tercer sistema ribereño más importante por su descarga de agua en el Atlántico (36.000 m³/seg) y el quinto en transporte de sedimentos.

La relevancia de una ganadería en armonía con la conservación en la Orinoquía es innegable

En las vastas sabanas inundables de esta región, la ganadería constituye una piedra angular de la economía, impulsando el ingreso, el empleo local y contribuyendo significativamente al Producto Interno Bruto tanto regional como nacional. Esta actividad, profundamente enraizada en las tradiciones locales y practicada de manera sostenible durante siglos, se ha integrado armoniosamente en el paisaje de estos ecosistemas. Los departamentos de Arauca y Casanare, en particular, son renombrados por la alta calidad de su ganado, lo que no solo subraya su importancia económica sino también su profundo vínculo con la identidad cultural de la región.

Cantos de Trabajo de Llano

Declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2018, los cantos de Trabajo de Llano de los llaneros colombianos y venezolanos constituyen una rica herencia cultural. Comprender la esencia de esta región implica reconocer a las personas que coexisten armónicamente con ella, desarrollando sus labores diarias en un entorno enriquecido por la vasta biodiversidad que ofrece esta tierra. Además de los llaneros, cuya cultura y tradiciones han sido honradas internacionalmente, la región es también el hogar de diversos pueblos indígenas, incluyendo a los U’wa, Yanomami, Ye’kuana, Piaroa, y Sikuani, entre otros. Estas comunidades, junto con los llaneros, tejen el vibrante mosaico cultural que define y enriquece el patrimonio humano y natural de la Orinoquía.